miércoles 30 de noviembre de 2011

Rincones: Alcatraz

La Roca. Una isla situada a pocos kilómetros del puerto de San Francisco y en mi opinión uno de los lugares más imperdibles de la ciudad.

Pese a que anteriormente fue poblada por nativos americanos, tuvo un vasto uso militar por su estratégico emplazamiento y fue el emplazamiento del primer faro del Pacífico, las más de siete hectáreas de la isla han pasado al imaginario popular por la prisión que todavía allí se erige.

Alcatraz se convirtió en prisión en 1934 y, aunque su vida como centro penitenciario fue relativamente corta --el fiscal general Robert F. Kennedy la cerró en 1963--, por ella pasaron 1.545 reclusos, con algunos conocidos como Al Capone, Robert Stroud y George Machine gun Kelly.

Como curiosidad, esta cárcel de máxima seguridad nunca funcionó al máximo de su capacidad y los prisioneros estaban en ella hasta que no eran considerados como indisciplinados o incorregibles, una medida de entre 8 y 10 años.


La visita a Alcatraz se inicia con el viaje en barco desde el muelle 33 en el que uno ya se puede dar cuenta de lo terrible del lugar: un peñasco en medio de la bahía, con un agua y un viento absolutamente helado que hacía poco posible pensar siquiera en la huída.

La audioguía que acompaña a la visita es de lo mejor que uno puede encontrarse. No es la típica guía de museo que repite como un loro los plafones que hay en las paredes en diferentes idiomas. Es una guía dramatizada que sumerge en la historia y los avatares de la prisión, y que alerta de pequeños detalles que a simple vista al visitante le pasarían inadvertidos.

Se comienza por las duchas para posteriormente pasar al bloque de las celdas, unos espacios ínfimos, cuya sensación claustrofóbica se acrecienta cuando se muestran las de castigo, unos auténticos agujeros negros.

Para aquellos más detallistas, no se sabe en qué celda estuvo Capone --le iban cambiando--, quien además pasó parte de su estancia en una celda aislada del hospital. Scarface también fue atacado por otro reo con unas tijeras, lo que le provocó diversas heridas superficiales.


El fuerte viento que sacude a La Roca se evidencia en el patio de juego, al que los reclusos salían a jugar al béisbol, y que años después refleja como ningún otro espacio de la prisión la soledad que allí se mascaba. Parece que en esa estancia tan solo las enormes gaviotas de la costa californiana se encuentran cómodas.

La garita de los guardias, las minúsculas ventanas donde los reos podían hablar con sus visitas, la biblioteca --de la cual no queda prácticamente vestigio--, así como los edificios que rodeaban a la prisión --la mayoria en ruinas-- dan una idea aproximada de cómo era el lugar.

Uno de los lugares más interesantes de la visita es el comedor. En él, los guardas de la prisión habían colocado unas bombas de gas lacrimógeno que, por suerte, nunca tuvieron que utilizar.

En sus 29 años de historia como centro penitenciario tuvo 14 intentos de fuga en los que se vieron implicados 36 prisioneros. De ellos, 23 fueron atrapados, seis fueron abatidos a tiros y dos murieron ahogados; los cinco restantes desaparecieron y nunca se volvieron a ver.

Uno de los intentos más trágicos de fuga fue el de 1946, que acabó con tres presos y dos guardias muertos --a éstos dos últimos se les dedica un espacio en la cárcel-- en lo que se conoce como la Batalla de Alcatraz, mientras que el más famoso fue el de 1962 cuando tres reos consiguieron evadirse por el agua, aunque se desconoce si lograron alcanzar la costa.


Tras su cierre como prisión, tribus de indios americanos se instalaron en la isla en 1969 y permanecieron allí durante 18 meses --todavía se ven alguna de las pintadas que dejaron a su paso--; en 1972, la isla pasó a ser parque estatal dentro del Golden Gate National Recreation Area.

1 comentarios:

  1. Jo la vaig cagar i no vaig reservar prèviament la seva visita. em vaig comprar un llibre i fotos dels presos més destacats que hi van estar...

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