Barcelona se ha convertido en el segundo Chicago para Wilco y cada visita a la capital catalana es un vini, vidi, vinci sin casi despeinarse. Y es curioso porque no fue hasta 2004 cuando actuaron en Barcelona por primera vez en el último Primavera Sound en el Poble Espanyol; luego las visitas y los éxitos se han encadenado de forma casi anual.
En esta ocasión, el marco del cuadro era el Palau de la Música, un recinto fabuloso para albergar conciertos, y en el que debutaban después de su paso hace dos años por L'Auditori.
Después de un fantástico set de Jonathan Wilson, Wilco, con Jeff Tweedy al frente sombrero en ristre, iniciaron su concierto con One sunday morning, una pieza intimista de diez minutos, que paradójicamente es el cierre de su último disco, The whole love.
El concierto estuvo presidido por las canciones de su nuevo álbum, en la parte inicial del concierto, y una gran presencia de los temas del clásico Yankee Hotel Foxtrot durante todo el set, sin obviar picotazos a otros discos.
Tras las nuevas Art of almost --mejor Tweedy con guitarra--, I might, Black moon o Born alone, los clásicos Hummingbird, Poor places y Handshake drugs fueron tomando posesión de la velada, con una banda que iba in crescendo al ritmo del concierto, en especial Nels Cline, inmenso toda la noche.
Uno de los momentos grandes --no por previsible deja de serlo-- fue la interpretación de Jesus, etc, antes de que las más rockeras I'm the man who loves you y Standing O dieran paso a la maravillosa Shot in the arm que cerró la primera parte del concierto.
Se retiraron para volver con un bis de seis canciones en las que destacaron la estruendosa y sensible a la par Via Chicago y el final de órdago, casi a lo Sonic Youth, con Heavy metal drummer y Outtasite. Dos horas maravillosas.
¿El próximo concierto de Wilco en Barcelona en el Liceu?

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