Es posiblemente uno de los álbumes más pinchado, alabado, vilipendiado y estudiado de la historia del rock. Justo hace hoy 20 años, Nirvana publicó Nevermind, y dos décadas después continúa siendo un referente.
Segundo álbum de la banda comandada por Kurt Cobain, catapultó al éxito masivo del grupo y del sonido Seattle, una fama que no todos sus integrantes supo llevar bien.
El disco se inicia con Smells like teen spirit, un himno de parte de una generación junto al Alive de Pearl Jam y el Jesus Christ pose de Soundgarden. Poco se puede decir de esta canción que no se haya dicho ya, pero lo que está claro es que es uno de los clásicos de los últimos 20 años.
In bloom --siempre me ha encantado el video retro-- y Come as you are marcan dos de los caminos del disco, la parte más visceral de la que formarían parte Territorial pissings o Breed, y aquella más lírica, en la que estarían Something in the away u On a plain.
Luego estarían Drain you, Polly y Lithium, que hablarían por sí solos. Drain you es el clásico tema que no paras de canturrear cuando lo oyes --aunque lo hayas hecho mil veces--, Polly es la sencillez hecha arte, y Lithium es Lithium.
Existen pocos inicios como el de Lithium con ese I'm so happy 'cause today I found my friends; They're in my head. Un tema que va ganando intensidad e intensidad, hasta que explota con los versos finales: I like it I'm not gonna crack; I miss you I'm not gonna crack; I love you
I'm not gonna crack; I killed you I'm not gonna crack.
Un disco enorme, hace 20 años y ahora. Fue una suerte vivir la música de la primera mitad de los años 90. Lástima que dos años y medio después de la publicación de Nevermind, la banda se fuera al traste con la muerte de Cobain.
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