Esta no fue la primera vez que Barcelona fue olímpica. O que intentó serlo porque al final las Olimpiadas Populares de 1936 no se llegaron a celebrar tras estallar poco antes de la inauguración, y con la mayoría de atletas ya en Barcelona, la guerra civil.
La cita de Barcelona, que contó con apoyo del Gobierno republicano y la Generalitat, se iba a desarrollar a finales de julio de 1936 como reacción a los Juegos Olímpicos de Berlín que, bajo el manto nazi, iban a convertirse en un vehículo de propaganda del régimen hitleriano. Poco contaban los nazis con que el atleta norteamericano Jesse Owens fuera la estrella absoluta de la cita.
Barcelona también había optado a la celebración de esos Juegos Olímpicos de 1936, como también había sido candidata para albergar los de 1924. Sin embargo, se convirtió en la organizadora de estos juegos populares, que iban a contar con el Estadi Olímpic como epicentro y a los que se inscribieron unos 6.000 atletas de más de una veintena de países, la mayoría europeos, sobre todo españoles y franceses.
Sin embargo, el alzamiento militar no permitió siquiera su inauguración. Quizá como justicia histórica, 56 años después, el Estadi Olímpic de Barcelona sí pudo albergar una ceremonia de inauguración de unos Juegos Olímpicos.

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