El ex Pink Floyd Roger Waters ha recuperado el montaje de The Wall, que en 1980 solo se pudo ver en cuatro ciudades y que desplegó en Berlín en 1990 tras la caída del muro, y de qué forma: un espectáculo apabullante sonoro y visual.
Siguiendo la pauta que marca el doble álbum y tras unos diálogos de la película Espartaco, la ceremonia de The Wall se inició con la contundente In the flesh? para dar la bienvenida a los traumas de Pink. Another brick on the wall part I y The happiest days of our lives iniciaron la construcción del muro.
Uno de los elementos icónicos de este álbum es la figura del profesor represivo, cuyo muñeco hinchable gigante apareció en Another brick on the wall part II, en la que Waters contó con un coro de niños para repeler al pérfido maestro.
Mother fue uno de los momentos álgidos del concierto con imágenes en el muro a medio edificar de Waters interpretando el mismo tema en un concierto en Londres en 1980. La concatenación de imágenes con la música fue prácticamente perfecta como en Goodbye blue sky o la que puso fin a la primera parte del show, Goodbye cruel world, con la que el muro quedó totalmente tapiado.
Tras un parón, se inició la segunda fase del espectáculo con la rockera Hey you, en la que la banda permaneció tocando detras del muro, aunque fue la preciosa Comfortably numb la que se llevó una de las mayores ovaciones de la noche con un Waters --que en muchos tramos del concierto aparca su bajo-- entregado ante el muro.
Las guitarras volvieron a sonar con In the flesh y Run like hell, hasta que The trial supuso el derribo definitivo del muro. Tras ésta, la banda, con las ruinas del muro a sus espaldas, interpretaron la final Outside the wall.
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