Uno de los vestigios de ese pasado más impresionantes --y posiblemente no tan masificado-- es la Via Appia Antica y sus alrededores. Ubicada a las afueras de la ciudad, lejos del infernal tráfico romano, se sitúa pasada la Porta de San Sebastiano una sección de la carretera de carreteras de la antigua Roma.
Su construcción se inició hacia el siglo IV a.C. impulsada por el censor Appio Claudio para abastecer a las tropas en guerra, y se extendió entre Roma y el puerto de Brindisi, en su mayor parte de forma totalmente rectilínea.
Además del paso de las tropas romanas, la Via Appia ha vivido episodios trágicos como la crucifixión de miles de esclavos cuando se rebelaron contra Roma en el siglo I a.C, con el tracio Espartaco entre ellos. Como castigo, Roma crucificó a los prisioneros de la revuelta a lo largo de la Via Appia.
Junto a la Via Appia Antica existen otros monumentos como la iglesia de Domine Quo Vadis, erigida donde los textos bíblicos señalan que el apóstol Pedro se encontró a Jesús cuando salía de Roma; el mausoleo de la noble Cecilia Metella, y los restos del circo de Majencio.
Sin embargo, símbolo de los primeros años del cristianismo se encuentran las catacumbas, construidas entre los siglos I y IV d.C. debido a la prohibición de Roma de enterrar a los muertos intramuros. Las catacumbas de San Calixto, las de San Sebastián, que albergaron los restos de san Pedro y san Pablo, y las de Santa Domitilla, las más antiguas, son las principales de Roma.
Las catacumbas de San Calixto --las más amplias y visitadas-- componen una extensa red de cámaras, en la que fueron enterrados cristianos, mártires y papas a lo largo de sus cuatro pisos y sus 20 kilómetros de longitud.
Redescubiertas siglos después, en su interior alberga la cripta de los Papas, donde están enterrados nueve papas; la cripta de Santa Cecilia, cuyo sarcófago original fue trasladado a la iglesia de Santa Cecilia en Trastevere, y las numerosas inscripciones y frescos.
No lejos de la Via Appia se produjo uno de los episodios más trágicos de la II Guerra Mundial en Italia, la masacre a manos de los nazis de más de 300 civiles italianos en las fosas ardeatinas. Un memorial recuerda a las víctimas.
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