Seattle fue el epicentro musical a principios de los 90, pero buenas bandas salieron con anterioridad y lo han hecho después de la eclosión grunge. Un ejemplo son Band of Horses, capitaneados por Ben Bridwell.
Band of Horses regresaba a Barcelona tras su paso por el Primavera Sound de 2007 y lo hacía con su tercer álbum, Infinite arms, bajo el brazo, y el Apolo como escenario. La banda alternó su registro más lírico con sus temas más eminentemente rockeros.
El álbum Infinite arms estuvo representado con cortes como Laredo, Compliments, Factory, NW Apt. y Older, pero tampoco faltaron temas de Everything all the time --Weed party, The great salt lake, Monsters o The funeral-- y de Cease to begin --Ode to LRC, No one's gonna love you, Islands on the coast e Is there a ghost--.
Más de una veintena de temas durante la hora y media que estuvieron sobre el escenario, en la que derrocharon ganas de agradar y divertirse. Caso especial, el cantante Ben Bridwell y el teclista Ryan Monroe que generan la empatía de que ellos también lo están pasando bien sobre el escenario, una actitud no muy frecuente en el panorama musical actual.
Entre los momentos álgidos las introspectivas The funeral y No one's gonna love you y el final con un Bridwell entonando las estrofas de Is there a ghost (gracias al autor del video) en la primera fila del público.
El concierto estuvo amenizado con una serie de proyecciones en el escenario que jugaban con la ambientación de cada canción. Cierto es que Bridwell acapara los focos en la banda, pero el resto de la banda cumple a la perfección su cometido y envuelve los registros agudos del cantante.
Faltó Detlef Schrempf en el setlist. Quizá para el Azkena Rock de junio.
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