martes, 22 de diciembre de 2009

Otro año no

Otro año más el ritual del Sorteo de Navidad de Lotería. Otro año más el Gordo pasó de largo. Y además a una distancia sideral.

Hay que ser positivo, que te toque la lotería puede dar auténticos quebraderos de cabeza. Sólo hace falta recordar lo que le pasó a este buen hombre...



Vale, es un personaje de ficción. Pero de alguna manera hay que relativizar que otro año tampoco, ¿no?

sábado, 12 de diciembre de 2009

Rabia contra la 'máquina'

Una curiosa iniciativa se está desarrollando en la red para evitar que el single del programa UK X Factor alcance de nuevo el número 1 de ventas británico para Navidad y lo logre la canción Killing in the name, de Rage Against the Machine.

Los contrarios a que esta situación se repita por quinto año consecutivo han lanzado la campaña en Facebook Rage Against the X Factor, que ya cuenta con más de 650.000 partidarios. La dirección de X Factor ya ha calificado la campaña de "estúpida", pero las casas de apuestas británicas dan alguna posibilidad a que pueda producirse el sorpasso.

Supongo que los impulsores de la campaña han escogido a Zach de la Rocha y Cia. por su crítica constante al sistema, aunque también es cierto que han elegido una de sus canciones más conocidas, por no decir la que más. Igual, para rizar el rizo, podrían haber elegido un tema menos popular, para dar mayor énfasis a la protesta.

Perteneciente a su álbum homónimo de 1992 --discazo al que no le sobra ni una nota--, la canción Killing in the name se convirtió en el estandarte de la banda, aunque no pudo ocultar otras como Freedom, Know your enemy o Bullet in the head.

Ahora sería cachondo --no para la discográfica que comparten X Factor y RATM-- que ganara un tapado. Sería legendario.

(20.12.09. Y saltó la sorpresa, ganó RATM)

lunes, 7 de diciembre de 2009

El espía Garbo

Más que interesante el documental Garbo: el espía, de Edmon Roch, un recorrido por la vida del famoso espía catalán Joan Pujol, que logró engañar al servicio secreto nazi acerca del desembarco de Normandía.

Concebido como si fuera una especie de thriller, el documental repasa la vida de este inquieto barcelonés. Al no disponer de imágenes suyas de la época, el director utiliza escenas de películas como El extraño, Patton, El día más largo y Nuestro hombre en La Habana. Y pese al uso de ficción, lo que se explica en el documental es real.



Tras disputar la guerra civil en los dos bandos, Pujol --nombre en clave Garbo-- decidió irse a Portugal, donde empezó a fraguar su esperanza de servir al espionaje británico. Rechazado en un principio por la embajada británica, se dirige a la alemana, que lo acoge como espía.

Pujol se inventó una red imaginaria de espías a su servicio y comenzó a enviar información falsa para intoxicar a los alemanes, que le creían a pies juntillas. El servicio secreto británico, entonces, lo tomó a su servicio, al ver cómo era capaz de convencer a los nazis.

La jugada maestra de Garbo fue convencer a los nazis de que el desembarco de Normandía solo era una maniobra de distracción y que el verdadero despliegue aliado se iba a producir a través del paso de Calais. Picaron, y lo que les costó.

Una vez pasada la guerra, la sombra de Pujol se evaporó y se le dio por muerto. Hasta que décadas más tarde, el escritor Nigel West descubrió que estaba de incógnito en Venezuela, con una nueva vida de empresario.

Y es precisamente Nigel West uno de los hilos conductores del documental de Roch, junto al periodista Xavier Vinader y la condesa de Romanones, quienes van entretejiendo entre fragmentos de películas la vida de Joan Pujol, la única persona condecorada por Gran Bretaña y la alemania nazi en agradecimiento a sus servicios. Una vida de película.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Los más leídos (Metro Project)

Quería hacer una lista de los libros más leídos, pero como no tengo cash --meter palabrejas en inglés siempre mola-- para hacer una encuesta ni una librería para constatar que es lo que más se vende, pensé una nueva técnica: ver qué lee la gente en el Metro.

No será muy científico, pero es un método. Es más, sirve para ver lo que la gente lee, que no es lo mismo que lo que la people --otra-- compra. Será que no hay gente que se compra determinados libros que luego crían polvo en las estanterías.

Entre los libros que he podido ver que se leían en el Metro reinaba --como no-- la trilogía de Stieg Larsson, seguida por Henning Mankell, tanto el nuevo El hombre inquieto como alguna antigua aventura de Wallander, y la serie de vampiros Crepúsculo.

Los gustos de los metreros son variopintos y van desde clásicos como La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera, nuevos clásicos como Brooklyn Follies, de Paul Auster, y Me casé con un comunista, de Philip Roth, a bestsellers clásicos como Chaman, de Noah Gordon, y El jardinero constante, de John LeCarré, y otros modernos como El testamento maya, de Steve Alten.

No todo lo que se lee en el Metro es en la lengua de Shakespeare o ABBA, también hay espacio para El amante bilingüe, de Juan Marsé, y La última respuesta, de Àlex Rovira y Francesc Miralles. Al que se puede sumar Les veus del Pamano, de Jaume Cabré.

Una lista heterogénea de novedades y clásicos. Creo que en unos meses repetiré el experimento. Cambiando de tema, ¿alguien entiende por qué la gente forra los libros con papel de periódico?