domingo, 27 de mayo de 2012

Conciertos: Metallica en Sonisphere Madrid

El Black Album ha cumplido 20 años y Metallica ha decidido continuar la serie de conciertos que celebra la efeméride con la interpretación íntegra de los 12 temas del álbum, algunas prácticamente inéditas en vivo.

El Sonisphere volvió a poner a prueba su resistencia con las 53.000 personas que se congregaron, tras las más de 38.000 del día anterior con Soundgarden. Y es que Metallica es apuesta segura.

Tras la intro de Eacstasy of Gold --una de las más emocionantes--, Metallica atacó una durísima Hit the lights, sin contemplaciones, para dar paso a la siempre inmensa Master of Puppets.

La poco tocada The shortest straw, la celebérrima For whom the bell tolls y la nueva Hell and black cerraron la primera parte del set.

Además de recuperar el Black Album, Metallica también han rescatado el snakepit, un diamante en cuyo interior también hay público.

Un video introductorio del proceso de creación del Black Album, con imágenes en el estudio, de su salida a la venta y de la extensa gira mundial que le siguió, dio inicio al plato fuerte de la noche.

La marcha tamborilera de The struggle within, la exhibición de bajo de My friend of misery y la contundente The god that failed comenzaro la revisión del mítico disco.

La interpretación del álbum con el orden inverso originó que Nothing else matters cayera en la primera mitad del show. La introducción de West side story como base de Don't tread on me fue una de las gratas sorpresas de la noche.

El lirismo de The unforgiven, la robustez de Sad but true y la archiconocida Enter Sandman acabaron el repaso a esta joya de 1991.

El tramo final del concierto constó de Battery, la antibelicista One y el clásico final con Seek and destroy. Un concierto enorme con un, como ya viene siendo habitual, colosal James Hetfield.

La jornada la completaron Slayer, un tanto fríos pero con una selección final de temas para cortar la respiración; los renacidos Fear Factory, que cerraron el festival; los cada vez más populares Mastodon con su The Hunter, y unos contundentes Clutch.


sábado, 26 de mayo de 2012

Conciertos: Soundgarden en Sonisphere Madrid

Habían pasado 16 años desde la primera y única vez que había visto a Soundgarden. Fue en el Pabellón de Vall d'Hebron en 1996 en la gira de Down on the upside.

Tras anunciar su regreso a principios de 2010, solo faltaba que volvieran a girar por Europa. Una serie de conciertos en 2010 y una gira por Estados Unidos en 2011, hacían presumir que 2012 iba a ser el momento.

El marco de la primera jornada del Sonisphere de Getafe ha sido la primera parada de la gira europea de Chris Cornell y compañía década y media después.

Apoteósico inicio. Con los acordes de la intro de Searching with my good eye closed y las luces jugando sobre el escenario, Cornell, Ben Shepherd, Kim Thayil y Matt Cameron aparecieron en escena.

Solventando problemas de sonido en la primera parte de Searching, el inicio demoledor continuó con Spoonman --qué grande eres Cameron-- y una descomunal Jesus Christ Pose, con Cornell desgañitándose.

Y llegó uno de los regalos de la noche: Gun. Sin palabras. Quizá era la canción que más quería escuchar puesto que en la gira del 96 los álbumes anteriores a Badmotorfinger tuvieron una presencia testimonial.

Luego, Blow up the upside world --única presencia del Down up the upside-- y Fell on black days supusieron un punto lírico para que Cornell mostrara que se encuentra más que bien de voz.

Una vuelta a los orígenes con Ugly truth, la rockera My wave, la oscura The day I tried to live y la siempres potentes Outshined y Rusty cage marcaron el tronco central del concierto.

La delicadeza de Black hole sun dio paso al nuevo tema de la banda, Live to rise, de la banda sonora de Los Vengadores, que sonó más potente que en estudio.

Y para acabar una alargada Slaves & Bulldozers. Ochenta minutos que pasaron en un suspiro y que aumentan más las ganas de una gira de pabellones, sin el tiempo acotado de los conciertos de festival.

Soundgarden han vuelto en forma: Cornell, tremendo de voz y posiblemente más comunicativo que antaño; Thayil y Sheperd, profesionales y sin fisuras; y Cameron, un reloj a la batería. Media hora más de concierto hubiera sido maravilloso.

La jornada del festival se completó con unos festivos The Offspring, con su habitual recopilatorio de hits, y unos correctos Limp Bizkit, quienes también echaron mano de su antología de clásicos.

Machine Head fueron el cierre de la jornada y, como siempre, pasaron como un rodillo. Basaron su set en el nuevo The Locust y atronaron a base de bien con pocas concesiones a álbumes anteriores. Durante la jornada también desfilaron por Getafe Paradise Lost y Kyuss lives!, entre muchos otros.


viernes, 18 de mayo de 2012

Conciertos: Bruce Springsteen en Barcelona

Los tiempos de crisis que corren parece que han afectado al mundo de la música con conciertos cada vez más cortos y más próximos a la hora y media que a las dos horas. Los valientes tocan más de dos horas.

Uno de los más valientes es Bruce Springsteen, quien ya en la sesentena le sabe a poco esto de tocar dos horas y eleva a tres la velada.

Ya se merece el máximo respeto por tal generosidad en el esfuerzo, pero si además va acompañado de un repertorio variado, ganas y una soberbia banda detrás. ¿Qué más se puede pedir?

El primer concierto de los dos programados en el Estadi Olímpic de Barcelona se inició con considerable retraso --malditas e inexplicables colas--, pero con una intro en homenaje a Donna Summer y los primeros acordes de Badlands la espera se olvidó.

El nuevo álbum tomó protagonismo en los primeros compases del concierto con We take care of our own, Wreckin ball, Death to my hometown y Jack of all trades, dedicada al 15M.

Los nuevos cortes se fueron combinando en esta primera parte con clásicos de todas sus épocas como My city of ruins, Johnny 99, No surrender, The promised land o la festiva Waitin' on a sunny day, en la que una niña robó parte de protagonismo a Springsteen.

El tramo final fue una catarata de clásicos tales como The river, Hungry heart, The rising, Thunder road, Born in the USA, Born to run, Dancing in the dark, con un Springsteen correteando de lado a lado del escenario y una banda divirtiéndose con un inmenso Max Weinberg como metrónomo.

Tenth avenue freeze-out, con un emotivo homenaje a Clarence Clemons, fue la despedida de un concierto que permite mirar con una sonrisa maliciosa a aquellos apocalípticos que proclaman que el rock'n'roll pasó a mejor vida.


Foto: Jo Lopez (brucespringsteen.net)