domingo 7 de febrero de 2010

El invencible Clint

Ya no sorprende. Película que dirige Clint Eastwood, ganancia segura. Cierto es que Invictus no llega a las cotas de Gran Torino, Mystic River y Million dollar baby, pero el nivel continúa siendo alto, muy alto.

Basada en el imponente libro de John Carlin El factor humano, Invictus repasa cómo la celebración de la Copa del Mundo de rugby fue aprovechada por Nelson Mandela para unir el país, dividido tras años de apartheid.

Magistralmente interpretada por Morgan Freeman (Mandela) y Matt Damon (François Pienaar), la película narra la historia desde el momento que el presidente sudafricano decide apoyar sin reservas un deporte tan históricamente blanco y se centra casi en exclusiva en ello, con leves fogonazos a la situación política o social.

Y quizás ese sea el principal pero de esta película, que solo muestre la segunda mitad del libro de Carlin, cuando el rugby se convierte en arma de hermanamiento. En su primera parte, el libro explica cómo se fragua la salida de Mandela de la cárcel, las tensas negociaciones que la consiguen y su llegada al poder.

Como los Oscar se acercan es de rigor intentar ver la mayoría de películas que compiten por las estatuillas. Y de dos de las películas nominadas esperaba más: Up in the air, de Jason Reitman, y Precious, de Lee Daniels.

Con un George Clooney en un papel a su medida, Up in the air es la historia de un solitario especialista en recortes financieros y de personal, que se pasa media vida en los aviones y hoteles de todo Estados Unidos.

Sin embargo el encuentro con una versión femenina de su modo de vida, una cada vez más omnipresente Vera Formiga, le hará cuestionar alguno de sus principios. Y es que sin disgustarme, tras ver la anterior película de Reitman, Juno, esperaba mayor mala baba.

Una sensación similar me queda tras ver Precious, con unas muy buenas interpretaciones y una historia terrorífica en la que una adolescente ha de luchar contra todo tipo de abusos de su propia familia. Sin embargo, una vez vista deja un cierto regusto de deja vú.

miércoles 3 de febrero de 2010

Último viaje a la isla

lunes 1 de febrero de 2010

V.O.S

Lunes. Gran parte de los cines catalanes cerrados. Protesta por la futura Ley del cine catalán. El Govern cree que es la solución a la poca presencia del catalán en las pantallas. El gremio de cines catalanes no lo ve así y convoca un cierre patronal. Puntos de vista enfrentados. El espectador, en casita. ¿Apostar por la versión original subtitulada es la solución?

Cualquier persona que haya ido al Festival de Cine de Sitges ha podido ver que las películas se proyectan en versión original y están subtituladas en catalán y castellano. ¿Sería la solución? Puede que sí. Pero hace falta una verdadera apuesta por la versión original, con una importante red de salas que lo haga posible.

Esperemos que esta huelga sea puntual, el catalán tenga mayor presencia en las salas y que quien salga ganando de verdad sea el cine. Lo triste es que en estas desavenencias, la economía y la política van por delante de la cultura. Como siempre.

jueves 28 de enero de 2010

Haneke y el mal

Es un peligro ir a ver una película u obra de teatro o leer un libro del que todo el mundo habla bien y que presentan con esa coletilla tan grandilocuente de obra maestra. Crea unas expectativas que, habitualmente, quedan por los suelos.

No ha sido el caso de La cinta blanca, la nueva película de Michael Haneke, multipremiada y gran favorita al Oscar a mejor película de habla no inglesa. No sé si llega a ser una obra maestra, pero sí una película interesante nada fácil de digerir.



Ambientada en un pueblo del norte de Alemania en los años previos al estallido de la primera guerra mundial, su hilo conductor es una serie de accidentes que convulsionan a la población y que generan desconfianza. La caída provocada del médico del pueblo mientras montaba a caballo, la quema de un granero o la brutal paliza a dos niños son los principales incidentes.

La cámara ejerce de espectador y no entra al detalle, quedándose en muchas ocasiones estática en un segundo plano. Se trata de un film que sugiere más que muestra, a lo que ayuda la ausencia de música que crea una mayor atención y tensión.

La cinta blanca se ha presentado como una indagación en las ráices del mal, teniendo en cuenta lo que sucedió en Alemania dos décadas después. Muestra la pérdida de la inocencia y el caldo de cultivo que facilita una grave crisis social y política a partir del microcosmos de un pueblo.